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viernes, 13 de agosto de 2010

Economía Verde - A Bordo de la Ciencia TV



Tema: Economía verde- esta propuesta que difunde Green for All, creado por Van Jones, plantea un nuevo enfoque ambiental-social de la economía.
Co-producción: A Bordo de la Ciencia TV - TV Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Guión: Marcos Algara Siller
Producción: Jalil Gómez
Transmisión: XHSLS, Canal 9, San Luis Potosí.
Fecha: Julio de 2010.

lunes, 18 de mayo de 2009

Hazte rico y salva al planeta...¿cómo?

El Tierney Lab del New York Times es el segmento del periodista John Tierney dedicado a la ciencia. Ha estado escribiendo varios artículos muy interesantes sobre temas ambientales. Ya publiqué algo en Pulso sobre "the honest broker", que aunque habla del mediador científico que influye en las políticas públicas de un país, el tema lo trajo a colación Tierney con ejemplos ambientales. El tema que estoy comentando salió hace un mes en el New York Times y habla de las justificaciones, yo diría imaginaciones, que se utilizan para defender los supuestos beneficios del libre mercado y el modelo económico dominante. Se trata de la curva de Kuznets que dice que mientras la inequidad económica se incrementa con el tiempo al tiempo que un país se está desarrollando, ésta brecha entre pobres y ricos disminuye cuando se alcanza un ingreso promedio crítico. Esto quiere decir que los países que somos pobres o medio pobres estamos en la parte cuesta arriba de la curva y que por ley natural, una vez alcanzado el desarrollo, entraremos en una cuesta abajo en la inequidad y por tanto, la sociedad será más justa, más equilibrada y, por supuesto, con mayor riqueza.

Curva de Kuznets (Princess Tiswas, Wikipedia: en.wikipedia.org/wiki/Image:Kuznets_curve.png)


En el texto "Use energy, get richer, save the Planet", Tierney explora la explicación de la curva de Kuznets aplicada al ambiente. La lógica estriba en que si estamos en situación de inequidad económica y pobreza no tenemos el dinero suficiente para generar nuestra propia tecnología ni para utilizar medios más limpios de energía para nuestras actividades. Los países que ya se han deslizado por la pendiente de la curva hacia una sociedad más equilibrada están optando por energías limpias. El ejemplo puede ser simplista: dicen ellos que los ricos pueden escoger utilizar gas natural para sus casas, vehículos híbridos o de celdas de hidrógeno y demás tecnologías limpias, amén que son los propietarios de sus patentes, ya que son ricos. Cuando los países en "subdesarrollo" (Harry S. Truman introdujo en su discurso inaugural de toma de protesta como presidente de EU en 1949 el termino "subdesarrollo") alcancen el "desarrollo" podrán convertirse en países limpios, amigables con el ambiente y lo más importante, nunca en detrimento de la estructura económica dominante.

Qué pasa cuando puedo comprar gas natural, emitiendo menos CO2 por unidad de calor producida, pero consumo más porque tengo el dinero y porque sé que mi combustible es menos contaminante, entonces termino emitiendo el mismo CO2 que al principio. El tema del CO2 no es el que más me preocupa, pero si los recursos utilizados para dicho consumo. EU es uno de los paíes con más consumo energético del mundo, con más producción de basura, con más de todo, per cápita.

El reciclado es otro buen ejemplo. Mientras las políticas públicas y por razones económicas, más por las segundas que por las primeras, el mercado del reciclado aumenta, mi consumo de agua embotellada también aumenta, las compras a granel van desapareciendo, la individualidad ha traspasado el nivel de relaciones personales hasta apoderarse hasta del simple hecho de que necesito beber agua de mi propio mini envase PET. Claro, si se va a reciclar porque mi país es rico y tiene la infraestructura y el mercado, pues adelante, consumamos agüitas. El reciclado genera otra estructura que se basa en sistemas de transporte, uso de recursos como agua, químicos, etc, maquinaria, tecnología y demás que contribuyen a las emisiones de CO2 y al agotamiento de otros recursos.

El tema da para mucho, muchísimo. Llevo todo el semestre discutiendo estos y otros detalles de las relaciones económico-ambientales-sociales en el curso que doy de Ingeniería Ambiental de la UASLP. Seguiré tratando el tema en cuanto tengo más tiempo.

lunes, 20 de abril de 2009

La hora de la Tierra o la hora de culpar

Necesitan checar el post de Fernando Vallejo sobre la Hora de la Tierra. Coincido con él en que apagar los focos de mi casa 1 hora en sábado es propaganda para que pensemos que la culpa es de los civiles, dejando a la industria y al modelo de crecimiento capitalista (producción de excesos) de lado.
Quizá sirva como protesta, mandar el mensaje de que cada vez hay más gente que, por lo menos, piensa en los daños ambientales de vez en cuando. Lo que es un hecho es que un ratito de no usar luz en casa y no ver la tele no cambiará nada mientras sigamos comprando novedades (ropa, gadgets, etc) porque están de moda o porque el modelito anterior está obsoleto. La obsolecencia es una invención para vender más. Recordemos que nuestro mundo es finito y por tanto, no podemos mantener la producción actual por siempre, la materia prima para todo se nos va a terminar. El reuso y reciclaje son buenas prácticas, pero implican también uso de otros recursos, energía eléctrica, emisiones de CO2, etc.
Los dejo pues con el post de Fernando.


miércoles, 4 de marzo de 2009

La dieta del carbono

Marcos Algara Siller
Pulso Diario de San Luis - Opinión - miércoles 4 de marzo de 2009

Quizá la dieta de los “observadores del peso” los hizo bolas tratando de contar puntos por cada bocado que comen, o se propusieron seguir la dieta Atkins, teniendo que cortar los carbohidratos al máximo, dejando de lado las deliciosas conchas sopeadas en chocolate caliente. Existe también la dieta mediterránea, basada en pescados, verduras y aceite de oliva, principalmente. Y así, la lista no termina: la dieta de la abuelita, la de las proteínas, la del ayuno, la del agua con limón, etc.
Así las cosas, la modernidad nos trae “la dieta del carbono” o mejor dicho “la dieta del dióxido de carbono” (CO2). Es una gran dieta para lograr que nuestro planeta viva saludablemente. Los científicos políticamente correctos la recomiendan para prevenir que el cambio climático llegue a magnitudes desastrosas; los capitalistas exacerbados no la recomiendan porque prefieren seguir inflando la panza del planeta con basura y recursos inutilizables. Por mi parte, estoy seguro que la dieta del carbono es indispensable para garantizarles a nuestros hijos un lugar decente dónde vivir, resolviendo desde ahorita los grandes problemas ambientales que ya comenzamos a sufrir.
Esta dieta exige algo de preparación y calistenia. No es necesario ser físico nuclear para entenderla, pero si son necesarias una cuantas lecturas y algo de práctica durante las primeras semanas. El objetivo es la reducción de la emisión del CO2 que los humanos arrojamos al ambiente como resultado de nuestras actividades diarias. Pero ¿cómo que todo se mide en CO2 si el foco de mi casa consume watts de electricidad o si la carne que como se pesa en kilogramos? Para unificar criterios, se decidió tomar el CO2 como unidad de medida, aprovechando que el tema del cambio climático está de moda y es por todos conocido. Por ejemplo, el consumo de carne roja se puede medir en términos de emisiones de CO2 haciendo un cálculo de todos los recursos que fueron necesarios para que la deliciosa arrachera marinada llegue al plato: área de pastizal que antes era bosque y que sirve ahora para criar vacas, sus excretas y los gases que emiten, el transporte del animal al rastro, el transporte de la carne a la distribuidora y a la tienda para terminar luego en casa. Se ha calculado, con estos y otros parámetros, que para tener un kilogramo de carne de res lista para comer se han producido cerca de 13 kg de CO2. Aunque esta es una medida aproximada, se han calculado de manera similar las emisiones de este gas por cada aparato que utilizamos en casa. Las cifras son promedios anuales del número de horas que una persona utiliza normalmente cada electrodoméstico: 69 kg por el uso de la lavadora, los cuales contrastan con los 197 kg de la secadora (es mejor colgar la ropa); 396 kg teniendo un aire acondicionado para un cuarto el cual es casi 8 veces mayor que los 52 kg que emite un ventilador. No hay que asustarnos, no nos toca calcular el CO2, pues al igual que los nutriólogos han calculado las calorías y carbohidratos necesarios para nuestro organismo, los científicos han calculado las emisiones de este gas de muchos de los aparatos que utilizamos y de las actividades que realizamos. Para México, aunque tenemos importantes variaciones climáticas, la media nacional de emisión para habitantes de las ciudades es de 3.6 toneladas de CO2 al año. Para saber si este número es grande o pequeño, basta saber que durante la Conferencia de Cambio Climático de Poznan, Polonia, que se celebró poco antes de la navidad del 2008, México se comprometió a reducir en 50% el total de sus emisiones de CO2, claro, poniendo una fecha algo lejana, 2050, más vale lentos y seguros.
Como cualquier otra dieta, la dieta del dióxido de carbono exige decisión. Yo sugiero ser graduales en su adopción. Primero, hay que comenzar con las cosas más básicas como caminar a la tiendita por leche en lugar de ir en carro, apagar la computadora cuando no la utilizamos o tratar de consumir productos locales siempre que podamos. Mientras cambiamos algunos de nuestros hábitos diarios podemos poner más atención a los programas de televisión o revistas donde se dan consejos para ahorrar energía y utilizar menos recursos. Recuerden que el Internet es un recurso muy valioso para encontrar este tipo de información. El resultado ambiental es importante, evitando algo de contaminación, reduciendo la tala de árboles o la refinación de hidrocarburos y, lo mejor de todo, nuestros ahorros aumentan y vivimos más tranquilos en tiempos de crisis.

*Corrección: en la versión impresa y web de hoy de Pulso apareció mi artículo a nombre de Manuel Algara, por error de dedo aunque al final aparace mi correo electrónico de gmail.

jueves, 8 de enero de 2009

El costo de la pereza

Marcos Algara Siller
Pulso Diario de San Luis Potosí - Opinión - 31 de diciembre de 2008

Creo saber porqué la pereza es uno de los pecados capitales. Primero, este pecado nos lleva a una inactividad tal, que lo que comenzó como un descanso en condiciones extremas se vuelve en una pesadez, a la vez adictiva e insoportable, la cual lleva a dejar de hacer y dejar de trabajar. Ya sabemos el resto, improductividad en el trabajo e irresponsabilidad en el hogar. Uno se convierte en todo un haragán. Segundo, la pereza es una de las causas más importantes del deterioro ambiental. Además, la pereza ambiental es ejercida también por personas trabajadoras, responsables y rectas. ¡Já, sí cómo no! A ver, a ver, mejor la barajeo más despacio.
Pondré varios ejemplos para mostrar mi punto, además de comprobar con algunos números que la pereza ambiental también trae consigo el deterioro de la economía.
Pensemos un poco sobre algo que hacemos diariamente (excepto por los perezosos que esperan al Sábado de Gloria), bañarnos. Para el sagrado ritual necesitamos principalmente de agua, y si está caliente mejor. Calentar el agua en estos tiempos modernos es sumamente fácil. Hay calentadores de agua de tanque, de paso o de alta recuperación, principalmente (habrá quien prefiera el boiler de leña todavía). El hábito del baño diario es tan natural, que no pensamos en cómo lo realizamos, en cuánto nos cuesta y mucho menos en qué repercusiones tiene para nuestro ambiente. No hablaré del agua y del peligro de su extinción porque ya se ha hablado mucho de eso. Mejor hablaré del gas. Resumiré rápidamente la cadena de eventos que hacen posible que tengamos gas: exploración de yacimientos de hidrocarburos, perforación, extracción, destilación del petróleo y licuefacción, transporte a proveedores, transporte al consumidor y su uso. Cada una de estas etapas requiere de energía para mover maquinaria, vehículos, y demás equipos involucrados. Y como sabemos, la energía se obtiene de la quema de otros combustibles que producen emisiones a la atmósfera que nos pueden enfermar, que enrarecen el aire que respiramos y que, para colmo, ayudan al efecto invernadero y al cambio climático. Ahora bien, la pereza ha hecho durante años que contribuyamos a exacerbar estos efectos. Prender el calentador de agua sólo a la hora de bañarnos, dejándolo en piloto en lugar de automático cuando no necesitamos agua caliente, es una moda reciente. Hasta hace pocos meses, la gente se mostraba escéptica con mis recomendaciones al respecto. Ahora, luego del azotón de los mercados internacionales, mis allegados comienzan a dejar la pereza ambiental por razones de dinero. El resultado es inmediato. Por citar un ejemplo real, una familia que conozco consume 450 pesos de gas en 6 semanas, cuando antes lo hacían en 3. Es decir, el costo del gas ascendía a 600 pesos mensuales antes de tomar cualquier medida, ahora sólo a 300 pesos. Esto requirió de un cambio de hábito familiar: tomarse 2 minutos para ir al cuarto de servicio, poner el calentador en encendido, bañarse como siempre y terminando tomarse otros 2 minutos para dejarlo en piloto o apagarlo. Cuatro minutos de pereza les costaba una fortuna, que multiplicada a lo largo de toda una vida se vuelve relevante.
Hablaré ahora de otro tema habitual, ¿se han puesto a pensar en las bolsotas y bolsitas de basura que nos ofrecen cada vez que compramos cualquier cosa en cualquier tienda? Comencemos con las pequeñas tiendas de abarrotes donde compramos un refresco, una revista, cigarros o un pastelito y un yogurt para matar el hambre. Pagamos y nos ofrecen cortésmente una bolsa para cargarlo. ¡Una bolsita para un pastelito y un yogurt! En unos minutos, la bolsita se convierte en basura y devoramos en poco tiempo lo adquirido. Bolsita, empaque de pastelito y envase de yogurt terminan en el bote de basura. ¿Porqué no cargar ambos productos en una mano si nos cuesta nada? La respuesta es por pereza, por costumbre. Magnificando el escenario anterior, vayamos al súper a surtir nuestra despensa. Claro que no podemos cargar todo con las manos, pero podemos elegir no aceptar las bolsitas de plástico y llevar nuestras propias bolsas del mandado, ésas de tela, plástico resistente o yute que usaban nuestras abuelas para ir al mercado. Otra vez, la pereza ambiental interfiere. Tendría que tomarme un día para comprar 2 o 3 bolsas del mercado, guardarlas en casa y recordar llevármelas cada que vaya de compras. Aunque en mi casa es una práctica obligada, todavía sucede que a veces olvidamos las dichosas bolsas del mercado y córrele de regreso por ellas. Aunque algunos me digan que las bolsas de plástico del súper las usan como bolsas de basura en casa, difícilmente se usan 10 o 15 semanales, además que podemos vaciarlas cada vez en la bolsa de basura grande para re-usarlas lo más que podamos. ¿Cuál es el costo de las bolsas de plástico? Primero el costo monetario que estamos pagando, el cual ya nos lo están cobrando en los productos que compramos, y segundo, el costo ambiental que se traduce en mayores recursos necesarios para fabricar más bolsitas y el problema de su disposición en el basurero municipal. Chris Jordan, fotógrafo estadounidense y activista ambiental, tiene una propuesta gráfica para crear conciencia de las cantidades de basura que generamos por ser perezosos (visiten el sitio web que lleva su nombre). Sus fotografías van acompañadas de una pequeña explicación y de las estadísticas de generación de basura en Estados Unidos. Por ejemplo, en una de sus series de imágenes, vemos un patrón de colores que, conforme se va amplificando, va develando un tiradero de bolsitas del súper y la leyenda dice “60 mil bolsas de plástico desechadas en Estados Unidos cada 5 segundos”. En imágenes similares, Jordan reproduce los elementos de nuestra vida diaria que sin darnos cuenta contribuyen al deterioro de nuestro planeta.Ya sea con las bolsas del mercado, con el correcto uso del calentador o de cualquier otro hábito que realicemos, estoy convencido que centavo a centavo ahorrado y gramo a gramo de basura y desperdicio evitado, harán la diferencia en nuestras vidas y en nuestro planeta.

Economía verde

Marcos Algara Siller
Pulso diario de San Luis Potosí - Opinión - 24 de diciembre de 2008

“Rescatar a la gente de la pobreza y salvar al mismo tiempo nuestro Planeta”, es decir, resolver simultáneamente la crisis dual inequidad socio-económica y destrucción ambiental, es el eje principal que se plantea en el libro “The Green Collar Economy” o “La Economía de Cuello Verde”, de Van Jones. Abogado graduado de Yale, Jones tiene un amplio repertorio de éxitos en el campo del trabajo social, de los derechos civiles en Estados Unidos de Norteamérica y de la justicia ambiental. En septiembre de 2007 funda “Green for All” o “Verde para Todos”, organización que promueve su propuesta de una nueva estructura económica cuya base es el bienestar social y el cuidado ambiental. Claro, todo esto sin olvidar al mercado.
A diferencia de los trabajadores de cuello azul, los de las rudas manos que accionan la maquinaria industrial, o de los de cuello blanco, los de las tersas manos que dictan planes de negocio y tendencias de crecimiento industrial, los trabajadores de cuello verde serán aquellos que olviden estas diferencias y realicen un trabajo que, por el simple hecho de ser arduo, les retribuya lo justo y que, además, sea un trabajo verdemente planeado. Es decir, estarían realizando un trabajo con todas las implicaciones ambientales posibles, desde su concepción, puesta en marcha, hasta su producto final y todos los elementos que lo rodean. Los proyectos empresariales estarían basados en productos y servicios que respetaran a la naturaleza, que su producción no contaminara o intoxicara su derredor, que no fueran tan desechables como para que su acelerada fabricación produjera residuos en exceso y el rápido deterioro de los recursos naturales. ¿Suena descabellado? Tal vez, pero ¿no será quizá el momento de intentar algo tan descabellado como esto, ahora que hasta el sagrado capitalismo ha mostrado lo fuerte que puede caer? Y no se trata de ser socialista, comunista, anarquista, ni ningún otro ista alternativo, más bien, se trata de complementarnos con nuestro entorno y ser más justos. Claro que esto no es nuevo. Desde los 80’s se habló del desarrollo sostenible o sustentable, el cual establece que habrá de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las necesidades futuras. Esta idea tiene tres ejes rectores: económico, social y ambiental. El desarrollo sostenible se logra al entrelazarlos, que es lo que Van Jones propone al fin y al cabo. Me parece que Jones le da al clavo al hablar de una economía verde, porque pone en el centro nuestra principal preocupación: el dinero. Parece que lo pone y lo quita, pero en realidad redimensiona el valor del dinero, lo plantea como detonador de mayor igualdad.
Ya hablaba yo en la columna pasada de que las necesidades humanas básicas, como el agua, se podrían convertir en productos de élite, es decir, su difícil acceso y producción será tan cara que sólo unos cuantos podrán pagarlo. A esto se le puede llamar eco-apartheid, y es otro de los temas discutidos en este libro. Esto ya existe y lo vemos en las zonas residenciales, donde los acomodados tienen acceso a servicios básicos de calidad y se respira aire limpio (limpio para estándares modernos), y la zona de los abandonados, los que respiran aire más sucio porque viven cerca de las industrias o que toman agua menos limpia porque viven cerca de las descargas de aguas residuales del resto de la ciudad, provocando enfermedades que le dan vuelta a una gran rueda sin fin de problemas y obstáculos para su bienestar. Y para seguir con las palabras domingueras, Jones complementa el eco-apartheid con la eco-equidad, la cual busca incluir a las clases menos favorecidas en una economía verde y justa.Uno de los atributos más interesantes de este afro-americano, educado, carismático y elegante, es su pragmatismo. El discurso lo convierte en hechos, se dedica al lobbying o cabildeo en las grandes ligas del gobierno de su país, consigue dinero de los ricos empresarios y los convence de volverse verdes, en fin, es un acróbata de las finanzas y de las palabras. Habrá que ver a qué estamos dispuestos la sociedad, los empresarios y los gobiernos; habrá que ver si la experiencia histórica nos lleva definitivamente a darle a la economía un tono de verde, donde, además de los números azules en el balance de los negocios, comencemos a tener números verdes en nuestro balance con la naturaleza y números positivos, de todos los colores, en el balance social.

Artículos que publico en Pulso

Estaré subiendo los artículos que voy publicando en Pulso ya que el historial del sitio web no es muy extenso. En el post anterior está el primer artículo, y aquí va el segundo y el tercero.

Cambio Climático - Pelea a 1 caída con límite de tiempo

Marcos Algara Siller

Pulso Diario de San Luis Potosí - Opinión - 14 de diciembre de 2008

A los de mi edición, 1976, edición limitada eso sí, casi no nos tocó la época dorada de la lucha libre mexicana, la cual llegó a su furor a finales de los 50’s con las películas del El Santo y su exitoso comic, equiparable solamente a Kalimán. Debido a que El Enmascarado de Plata perdió el título welter en 1953 ante Blue Demon, comienza una gran historia de odio y amor, de enemigos acérrimos que se daban con todo en el cuadrilátero, saliendo luego del vestidor de la Arena México para unir fuerzas en su lucha contra diversos monstruos, drácula, el hombre lobo y demás seres del inframundo que amenazaban a nuestro país.
Otra pelea, esta real y de importantes repercusiones, es la de tener la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre el cambio climático. Como diría John Locke, la verdad es sólo discurso. Así veo a los dos grandes bandos científicos: los rudos, los que no creen que el cambio climático sea culpa de las actividades humanas; y los técnicos, los políticamente correctos que, como Al Gore, aseguran que somos nosotros los culpables de dicho fenómeno desastroso. Hablan y hablan y aseguran que sus métodos y modelos y que sus muestreos de hielo en Vostok son los correctos.
Por un lado está Una Verdad Incómoda, entre otros materiales videográficos que, a pesar de ser un documental autocomplaciente del ex-candidato a la presidencia de los EU, muestra las pruebas irrefutables de que el dióxido de carbono de las actividades humanas, derivado de nuestro estilo de vida consumista desbocado, es el drácula que atrapa el calor y lo concentra en la Tierra, provocando un aumento en la temperatura que podría llegar a ser catastrófico: los desiertos cubrirían la Tierra como manchas voraces, los océanos serían un depósito de especies muertas en su fondo, los desastres naturales serían cosa de todos los días, centenas de ciudades estarían cubiertas de agua, las especies vegetales y animales extintas se contarían en miles o millones, sería pues, un infierno casi inhabitable, una profecía cumplida de Nostradamus. Así como Gore, hay un ejército de famosos que luchan contra drácula, alias “dióxido de carbono”, respaldando lo que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU ha dicho al respecto, concluyendo que debemos reducir nuestras emisiones de este y otros gases de efecto invernadero mediante variados cambios en nuestros hábitos diarios: usar focos ahorradores de energía y apagarlos cuando no se utilicen, compartir nuestros vehículos o usar transporte público o bicicleta, comer menos carne (la ganadería produce mucho metano, otro gas de invernadero), utilizar menos envases desechables, entre otras acciones pequeñas que hacen la diferencia.
En la otra esquina, los rudos, los desparpajados defensores del libre mercado, del desarrollo industrial, dicen que drácula no es tal, que el dióxido de carbono no es un contaminante sino parte de la vida, de la composición de la atmósfera y de los seres vivos, de los procesos fotosintéticos donde vegetación y océanos, principalmente, lo absorben y emiten constantemente. Dicen haber probado que el aumento de la temperatura de la Tierra es la que provoca que naturalmente se produzca más dióxido de carbono, es decir, nos eximen de toda culpa. Explican que el Sol y diversos elementos de la meteorología espacial, son los que provocan el aumento en la temperatura terrestre. No se pueden desestimar sus estudios ya que los rudos cuentan entre sus filas a científicos de las mejores universidades. Además de probar sus teorías con artimañas típicas de todo buen científico, los detractores del origen antropogénico del dichoso cambio del clima aseguran que todo es una gran farsa creada por los opositores del desarrollo de países pobres. No es broma, así lo dicen, y aseguran que el recorte de las emisiones de dióxido de carbono pone en riesgo nuestro modelo consumista y de desarrollo tecnológico que es el medio de superación de los países que no han alcanzado los estándares de vida que creemos adecuados. James Shikwati, economista y escritor africano, la Némesis de Al Gore, lo dice más o menos así en La Gran Estafa del Calentamiento Global: “quieren detener el sueño africano” (presentado por Canal 4 de Inglaterra y disponible en internet). Para complós tenemos ya demasiados en México. Pero, no han tomado en cuenta los daños ambientales de nuestro sistema económico actual. Bueno, a menos que la hilarante propuesta del Adam Smith Institute de privatizar ballenas y elefantes para evitar su extinción cuente a su favor. También han evitado hablar de la desventaja del uso indiscriminado de hidrocarburos en términos de disponibilidad del recurso. Habrá que ver cuánto costará extraer petróleo a profundidades cada vez más abismales, y qué haremos cuando éste sea tan escaso que los envases de yogurt sean costosísimos y no podamos más que comprarlo a granel; cómo vamos a obtener agua dentro de pocas décadas, si ésta ha desaparecido del subsuelo y la desalinización y tratamiento de aguas residuales sea nuestra única fuente de agua potable; cuando miles de ejemplos similares provoquen un acceso muy caro a los bienes y servicios, convirtiendo las necesidades básicas en necesidades de élite. No veo cómo se hará realidad el sueño africano, ni cualquier otro, de esta manera. ¿No será que los medios para lograr el sueño de desarrollo están equivocados?
Sí hay límite de tiempo para cuidar nuestro planeta, no importa tanto si creemos en el cambio climático o no; no queremos que nuestro hábitat pierda a una caída, que no se pueda levantar más y quede en la lona. Queremos mejor al El Santo y Blue Demon contra los enemigos de nuestro Planeta, película de culto en el futuro donde nosotros, los protagonistas, derrotamos al drácula del deterioro ambiental.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Espejito, espejito, dime quién es el más verde

Desde cuando les debía este post con las fotos y explicación de los aparatos ecológicos, de energía alternativa que creó el profesor Jean Fritche de la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Algunos de estos ejemplares tienen años de haberse creado y aunque no son bonitos, todavía, hay una propuesta de alumnos de la facultad para desarrollarlos de manera atractiva, funcional, ligera y de mejor aplicación a producirse masivamente.








Estufa solar con concentrador a base de espejos en base parabólica.

La estufa está formada por decenas de espejos triangulares que fueron colocados en una base parabólica, de tal manera que la distancia focal es el punto donde el reflejo del sol se concentra. En esta distancia focal es donde se colocó la parrilla (arriba a la derecha). Además, cuenta con un sistema sencillo para concentrar el foco en la parrilla según el movimiento del sol durante el día y a través del año. Se probó su eficiencia haciendo un huevo estrellado en una cacerola en tan sólo cinco minutos. Nada mal.

La foto de la izquierda es también una estufa a base de un concentrador con espejos. Es un diseño distnito, un tanto latoso por el movimiento necesario para lograr que el foco se concentre en la parte superior que corresponde a la parrilla.


En la foto de la derecha podemos ver un deshidratador de alimentos. Es un aparato útil para comunidades rurales donde no hay electricidad y por lógica no hay refrigeradores. Se pueden deshidratar frutas y verduras para conservarse durante meses sin que se echen a perder. En las pruebas realizadas, se lograron deshidratar duraznos en menos de 2 días. Estoy pensando en utilizarlo para hacer orejones para estas fechas navideñas.



En las fotos que acaban de verse aprecia un horno diseñado también con espejos que concentran la luz en la parte central inferior. Como se ve en la foto de la derecha, el horno tiene una tapa de doble vidrio para impedir que el calor salga y un sistema sencillo de balancín para que la olla siempre esté horizontal cuando se tenga que mover el aparato para seguir al sol. Se logró una temperatura de 250°C en el interior del horno. Suficiente para hacer un guiso. Con algo más de desarrollo se podría hacer una pizza o un pastel.






Aquí está una vaporera solar. En la foto de la izquierda se ve un panel negro con tubería negra por la cual fluye el agua que se va calentando. Esta parte tiene, orginalmente tapa de doble vidrio para evitar que el calor escape. El agua caliente sube y entra por el orificio de la caja que se ve. En la foto de abajo a la derecha se ve la caja con una olla express, la cual está conectada a la tubería de agua caliente, la cual no sube como agua, si no como vapor, de tan caliente que se pone. La olla está protegida con aislante para evitar que el calor escape.

















El profesor Fritche pensó que sería bueno realizar algunas tareas del hogar y hacer ejercicio al mismo tiempo...antes que existieran prevenimsss y los programas contra la obesidad. Como se ve en el acercamiento, se puede intercambiar la cadena para accionar el fuelle de llanta vieja que es una bomba de agua, con pichancha y todo, o para moler lo que uno quiera (justo detrás de la llanta).








Aquí tenemos un calentador de agua solar. Este aparato no aporta gran cosa ya que están actualmente de moda, sólo que con diseños sofisticados y con capacidades caloríficas muy elevadas. La tubería y las placas negras son las que calientan el agua que pasa por ella. Esta parte también debe ir tapada con doble vidrio. El agua caliente sube y entra al tambo, en este caso, es un doble tanque, el más pequeño está rodeado con material aislante para evitar pérdidas de calor.

Las dos fotos del final son de un modelo pequeño de secador de ropa solar. En lugar de comprar las terribles secadoras, que además de energía eléctrica, utilizan mucho gas, mejor colgamos la ropa en ganchos en el tubo interior que vemos en la foto de la derecha. Los agujeros que se encuentran en la parte inferior de la foto izquierda son para que exista un flujo de aire que al entrar a esta cámara negra, aumentará significativamente su temperatura, extrayendo la humedad de la ropa, la cual saldrá por al ranura superior (foto izquierda también).










Éstos son sólo algunos ejemplos sencillos de principios físicos básicos que realizan el mismo trabajo que los modernos electrodomésticos, sólo que de manera ambientalmente amigable y utilizando el recurso renovable de la energía solar. El reto es ahora lograr que estos aparatos, y muchos más que el profesor Fritche tiene en puerta, sean adaptables a las modernas viviendas de zonas urbanas, que es donde se producen la mayor contaminación y el mayor uso de recursos.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La Apuesta de Pascal

Blaise Pascal fue un tipazo que sabía mucho de muchas cosas. Entre sus gustos estaba la filosofía y la religión, de la cual ideó una "apuesta", así la llaman hoy, de porqué creer en Dios. La primera premisa es que si vives como Dios manda y al final resulta que Dios si existe, ya la libraste, de lo contrario no entrarás en el reino de los cielos. La segunda parte de la apuesta es que si viviste como Dios manda y resulta que no existe, no habrás perdido nada, es decir, el que actuó en contra de Dios no le pasó nada. Como resultado si uno actúa según las leyes de Dios lleva ventaja en caso de cualquiera de las dos premisas.

Cuando me piden platicar sobre el cambio climático utilizo esta apuesta pero con las premisas de que A) si habrá un cambio climático antropogénico y B) que no lo habrá. La siguiente tabla lo esquematiza:
Es decir, si actuamos en favor de nuestro ambiente podemos: 1. reducir el daño o 4. haremos un gasto que en el peor de los casos habrá generado tecnología útil para nuestra sociedad; si por lo contrario no actuamos cuidando nuestro entorno: 2. viviremos en un planeta azotado por desastres naturales sin precedente o 3. ahorraremos una lana que bien podría ser utilizada para otros fines. Este último argumento puede sonar razonable y es la excusa de muchos para no hacer nada.
Reflexionemos de una manera sencilla sobre el punto 3. y las posibles ventajas de destinar esos recursos a programas sociales y de desarrollo. Un ejemplo muy representativo es la revolución industrial que se enmarca alrededor del siglo XIX. Muchos creyeron que como las máquinas iban a realizar tareas difíciles en menor tiempo, tendríamos el tiempo suficiente para mejorar nuestro estilo de vida, para buscar enriquecer nuestro espírituo o para desarrollar otras habilidades, que hoy llamamos hobbies. Además, se podría enviar bienes y alimentos a lugares distantes y sería, por si sola, una solución a los problemas de pobreza y desigualdad. Ah, cómo se equivocaron todos, incluso Marx quien agradece la labor del capitalismo (un mal necesario) para el desarrollo de las máquinas que dominarán la tierra. Lo mismo pasó con los pensadores e ideólogos económicos de la posguerra (hablo de la 2a Guerra Mundial) que dirían que la economía de mercados, la producción de excedentes, generaría riqueza para todos. El ejemplo más reciente que me viene a la mente es sobre los alimentos genéticamente modificados, los cuales ofrecerían semillas resistentes a las sequías, heladas, inundaciones, plagas, y demás desastres que afectan a los países más pobres, aminorando sus pérdidas en producción agrícola y mejorando la calidad de vida de sus habitantes. Lo que no pensaron (o no quisieron decir o creer) es que la modificación genética tiene, además de problemas básicos de impacto ambiental, una pertenencia respaldada por las patentes. Esas patentes cuestan mucho, primero, por la inversión en el desarrollo del producto y luego por la protección de sus derechos de manera legal.
El resultado de todo esto: máquinas que producen objetos de difícil acceso para todos; objetos inútiles, como la mayoría de los productos de los que nos rodeamos en la actualidad; y, alimentos fuertes que tienen un costo muy elevado. Me pregunto dónde quedó la igualdad de acceso a los bienes y servicios básicos de subsistencia, dónde está el tiempo libre para recrearnos, quién vive del trabajo y no vive para trabajar. Muchos tendrán su país o época histórica favorita donde la vida parezca mejor, pero ¿lo fue? Es muy fácil derrumbar teorías de épocas mejores pasadas, de civilizaciones más equilibradas y avanzadas. No se si algún día encontraremos esa manera equilibrada y justa de vivir y convivir.
Por lo pronto yo le apuesto a la Apuesta de Pascal, cada quien viviendo de acuerdo a su propio dios, pero todos viviendo de acuerdo a su propio planeta, que es el mismo.

martes, 21 de octubre de 2008

Economía y consumismo, las claves del deterioro actual ambiental y las claves para un desarrollo limpio

Encontré un sitio bastante comprensible sobre la dinámica económica actual, reforzada en la posguerra (Segunda Guerra Mundial), y su lógica de sistema lineal de producción-consumismo que pretendió ofrecer al mundo un desarrollo nunca antes visto y que recientemente hemos visto hecho polvo desde los Estados Unidos, reforzado con el granito de arena por la insistencia de muchos países en copiar del gran sistema consumista. Annie Leonard explica en este video con simpáticos dibujos y una narración limpia y clara en inglés el sistema económico que tanto daño le ha hecho a nuestro ambiente y por consecuencia a nuestra calidad de vida, sustentada en la cantidad de dinero y bienes que uno posee. El video estará pronto disponible en español.
Creo que Ayn Rand, una de mis autoras favoritas de la literatura inglesa del siglo XX, está equivocada en la parte económica de su teoría filosófica, el Obejtivismo, que pretende una libertad total al mercado, basado en una libertad individual utópica, donde reina el individualismo y la libre elección en todos los aspectos de la vida. Estoy convencido, como Annie Leonard lo explica, que el libre mercado as it is es la causa de la mayoría de nuestros males ambientales. La otra causa somos nosotros mismos. Le preguntaba a mis alumnos de ingeniería ambiental que si era importante defender el ambiente o medioambiente y me dijeron que sí. Quiénes deben defenderlo, pregunté, nosotros, la sociedad, contestaron. Pregunté entonces de quién había que defenderlo, de nosotros, la sociedad, contestaron poniendo cara de confusión por su lógica respuesta.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Los ambientalistas si van al cielo - la primer entrega de reciclables

Muchos son los llamados y pocos los que lo escuchan, dijo el Señor. Muchos fueron llamados a este proyecto y algunos escucharon, otros escucharon y todavía no llenan sus botesotes de reciclables y muchos otros prefirieron no escuchar, tirarme a loco y evitar la fatiga de cambiar un pequeño hábito en sus vidas.


Agradezco a los que no se hicieron los sordos porque ya juntamos una camioneta llena de reciclables. Latas, vidrio, plásticos y papel y cartón estaban ya ahogando el centro de acopio que tengo habilitado en mi casa. Encontramos entonces a un grupo de entusiastas con camioneta y un centro de acopio y nos unimos a sus esfuerzos. Tengo que decir, aunque este proyecto se desmarca por completo de cuestiones políticas y religiosas, que estos entusiastas son del Partido Verde Ecologista de México y por ningún motivo me pidieron, ni siquiera mencionaron por error, que yo les diera crédito por su labor. De ahora en adelante los llamaremos Los Recolectores para evitar futuras confusiones. Estábamos en que los recolectores llegaron el pasado viernes 5 de septiembre y separaron todo el material que teníamos en el centro de acopio y se lo llevaron. Pero ¿a dónde se lo llevaron? Después de aportar camioneta, personal, gasolina y su tiempo, participan de manera altruista con lo recolectado. Semillas de Esperanza - Brigada especial de atención oncológica - es la asociación que recibe el plástico de tipo PET, el cual venden a un reciclador, utilizando el dinero para la ayuda de pacientes con cáncer, especialmente niños.







Para completar el comercial de Semillas, el correo electrónico es semillas@verdejoven.org.mx para que se comuniquen y puedan ayudar de cualquier otra manera que se les ocurra.


PD a mis amigos de todas mis confianzas: no se hagan locos, sigan los sencillos pasos para reciclar y tráiganmelos a mi casa, ya saben dónde vivo. De paso hasta nos echamos una cerveza.

jueves, 28 de agosto de 2008

Tetra Pak Wars - Episode IV A New Clean Planet Hope

A long, long time ago, in a blog far, far away…

Episode IV A New Clean Planet Hope

Rebel Bloggists around the world are planning a cyber assault to the deadly Tetra Pak Carton Empire to protect the galaxy from pollution. In an attempt to uncover the evil plans of Lord Tetrader, young Jedi apprentice Mark Skywalker Algara is learning the ways of the force to infiltrate the Tetra Pak Death Star. A gigantic media and PR shield protects its atmosphere. Meanwhile, also young rebel blogger, Fernando Solo Vallejo, is calling all free bloggers of the universe to gather information and begin retaliation to the Tetra Pak Carton Empire.

Environmentalist bloggers of the World: Let the Force be with you!

lunes, 11 de agosto de 2008

Problemática Ambiental - Bienvenidos

Les doy la bienvenida a mis alumnos de Problemática Ambiental. Estaré posteando algunas cosas pertinentes a nuestra materia.

Utilicen los vínculos que propongo del lado derecho de este blog. Encontrarán información interesante que usaremos durante el semestre.

¡Éxito en su carrera de ingenieros ambientales!

martes, 5 de agosto de 2008

Los ambientalistas si van al cielo - el proyecto sigue, ya tenemos logo


En la primera llamada a unirse a los "Los ambientalistas si van al cielo" habrán notado una imagen muy pixeleada de la idea de logotipo que tenía en mente para el proyecto (post del 10 del junio de 2008). Como siempre, Angélica Castro Caballero, desde lejanas tierras de la Cataluña, me comprendió perfectamente y está desarrollando el logotipo o marca (en la jerga de los diseñadores). Les mostraré más avances, si la artista decide hacer cambios, y les diré cómo y para qué utilizaremos esta marca.

Por lo pronto, no se hagan guajes, revisen el post del 10 de junio y sigan las instrucciones para la separación de los materiales reciclables. El centro de acopio está llenándose. Supongo que después de 2 meses de iniciar el proyecto, ya habrán tenido chance de juntar un tambache considerable. Los espero en mi casa con el cargamento.


viernes, 20 de junio de 2008

Determinismo ambiental - obsoleto pero interesante

Encontrábame yo escribiendo mi tesis doctoral, específicamente el capítulo II, cuando recordé algo que hago referencia en el capítulo I (así de disperso soy): el determinismo ambiental.

Este término, aunque contrario a mis convicciones, resulta de la necesidad de explicar diferencias entre razas, ya sean físicas (altura, color de piel, etc), o de inteligencia y capacidad de desarrollo de un pueblo. Esta teoría se resume en que el clima (condiciones meteorológicas de un lugar a lo largo del tiempo) define si una raza es alta, baja, inteligente, menos inteligente, o hasta ciertas habilidades: académicas, deportivas, etc.

No crean que esto se lo sacó de la manga algún racista o supremacista, como se podría pensar. Entre el siglo V y IV a.C. vivió Hipócrates de Kos, considerado el padre de la medicina moderna (no quiero pensar de qué fecha es la medicina antigua). Paseábase el susodicho pensador por la costa de la isla de Kos (isla griega del Dodecaneso), con la brisa del Mar Egeo en la cara y pensando en porqué, a su juicio, los altos europeos tenían una talla más homogénea que los asiáticos, con tallas muy variadas y en general más bajos que los primeros. Con esta pregunta en la cabeza y con sus amplios conocimientos de medicina (no es burla, era muy sabio para la época, los conocimientos eran pocos y muchos equivocados), resolvió que esto se debía a que:


"...la calidad del semen varía durante su coagulación y esta ocurre con mayor frecuencia durante cambios constantes en las estaciones, que cuando éstas son menos contrastantes".
(Hipócrates de Kos, alrededor de 400 a.C.: parte 23)

Es decir, el semen de mayor "calidad" se coagula mejor en lugares con estaciones muy marcadas, como en países europeos, al contrario del clima constante a lo largo del año en países asiáticos. Según él, estamos fritos en México, donde la mayoría de nosotros no hemos cenado pavo navideño, acompañado de villancicos y un ensoñado paisaje de pinos nevados en el exterior de nuestra casa con chimenea humeante (lo kitch es tema para otra ocasión).

Hipócrates, Montesquieu, Darwin y hasta Marx, hablan de una u otra forma sobre el determinismo ambiental. De ellos y sus detractores (me incluyo aunque no sea filósofo) iré hablando conforme vaya divagando al escribir mi tesis.

Cita: Hipócrates de Kos, 400 a.C., Of Airs, waters, and places, Traducción al inglés de Francis Adams, Media Lab del Massachusetts Institute of Technology, EEUU, parte 23.


martes, 10 de junio de 2008

Los ambientalistas si van al cielo – Reciclado, un camino hacia la santidad ambiental

La santidad religiosa es cosa harto difícil de alcanzar, las pruebas y sacrificios son muchos. La santidad ambiental, por el contrario, está al alcance de todos.

A poco no te gustaría generar menos basura sucia; que cuando saques la basura el día que pasa el camión saques menos y más pequeñas bolsas. A poco no estaría de lujo que el resto de tu basura fuera limpia, materiales re-utilizables que puedas tener en un bote separado y que no te genere malos olores y que además ayude a limpiar tu conciencia ambiental. Y lo mejor de todo, a poco no te gustaría que para lograr esto, no tengas que hacer casi nada de trabajo extra, que para lograrlo sólo deberás enjuagar (lavar con jabón no es necesario pues las empresas que reciclan se encargan de esto), dejar secar un ratito, aplastarlo un poco para reducir el volumen y meterlo en una bolsa, caja o bote separado de la basura orgánica. A poco no te animas a hacer esto si te propongo que cuando tengas tu bote de reciclables pases por mi casa y lo vacíes en mi centro de acopio (un cuartito de servicio adaptado con contenedores) y listo. Y si un día me invitas a cenar a tu casa, de paso me llevo los reciclables que hayas juntado.

Así las cosas, paso a detallar el proceso de separación y materiales que puede salvar tu alma. Sigue estos pasos en tu casa y oficina:

  • Primero, compra una caja mediana de plástico que puedas meter debajo del fregadero para guardar temporalmente los reciclables. Estas cajas las venden en cualquier supermercado o en la tiendas de productos de plástico.
  • Al vaciar un envase, empaque, botella, bote, etc:
      - Los envases de cualquier tipo traen tapa y cuando los dejas de usar están sucios. Retira la tapa de plástico o metal. En el caso de TetraPak o de los envases de 1 litro de leche y jugos, despega las esquinas inferiores del empaque para que se pueda plegar el envase, le pones un poco de agua para enjuagar, lo dejas secando. Tiempo estimado: 1 minuto.
      - Al ratito que pases por la cocina, lo metes, ya seco, en la caja que pusiste debajo del fregadero. Tiempo estimado: 15 segundos.
  • Materiales que debes salvar:
      - Plásticos. Bolsitas y bolsotas que les dan cuando compran ropa, zapatos, del supermercado; otros empaques como botellas de leche, de shampoo, de catsup, de lo que sea. Los plásticos llevan ícono en la parte inferior que todos reconocemos: el triángulo del reciclado con un número del 1 al 7, el cual indica el tipo de plástico. Todos tienen un valor de re-uso.
      - Latas. El aplastado o prensado de las latas de refresco es muy sencillo por el tipo de material. Las latas de conservas (chiles, frijoles, verduras, etc) son muy duras y no será sencillo reducir su volumen, déjalas como están.
      - Cartón y papel. Hojas de papel que ya hayan utilizado por los dos lados, empaques de cartón (de aparatos que hayan comprado, de mudanzas, etc), en fin, papelitos y papelotes. No guardes el cartón con comida pegada de las cajas de pizza, trata de limpiarlo. El TetraPak es una mezcla de materiales y es muy difícil su reciclado. Si pueden compren productos en otra presentación.
      - Vidrios de todos los colores. Botes de Gerber, de vino, de cerveza no retornable, mayonesa, etc.
      • Cuando termines de llenar la caja del fregadero, lleva los reciclables a donde guardas el bote de basura, que es donde tendrás ahora 2 botes de basura, uno para materia orgánica y otro para reciclables. Tiempo estimado: 3 minutos.

      • Si eres ambientalmente superconsciente (y supersanto), te recomiendo tener 4 cajas o botes extra para vaciar estos cuatro materiales por separado (compra botes con tapa para facilitar su traslado). El problema es el espacio para tener tanto bote.

      • Una vez lleno el bote o botes de reciclables, pasas a mi casa y lo vaciamos en el área especializada de separación (una carretilla vieja que quedó de la construcción de mi casa). Luego yo me encargo de separar los materiales, es cosa de unos 10 minutos. Los que no saben donde vivo, mándenme un correo a la dirección que aparece en el perfil de este blog.

      • Te vas a tu casa:
          - Con la conciencia tranquila por reducir el impacto negativo a nuestros recursos naturales.
          - Presumiendo de ambientalista consumado.
          - Estarás en vías de beatificación ambiental (si eres constante e implementas otras estrategias que platicaremos en el futuro, obtendrás la santidad ambiental).

        • Repites la operación. El tiempo estimado de llenado del bote de reciclados depende del tipo de productos que compres y el tamaño de tu familia o negocio. El tiempo promedio, según las pruebas que he realizado para una familia de 3 personas, es alrededor de 1 mes para llenar un bote grande de basura reciclable. Para que tardes más tiempo en llenar el bote de reciclados (es decir, generar menos basura) debes tener en mente que los empaques, cajas y botellas de mayor capacidad producen menos residuos.

        • ¡Ahora si, estás listo para ir al cielo, un cielo limpio, por cierto!

          Otros consejos fáciles para que seas ambientalmente más santo:

        • Compra la leche en botes de 2 litros en lugar de botes de 1 litro, o mejor aún, de 1 galón (casi 4 litros). Compra 1 litro de yogurt en lugar de los pequeños envases individuales. El agua para tomar debes comprarla por garrafón de 19 litros y en un cilindro llevar el agua que necesites al club, a la caminata o a tu paseo al Tangamanga, en lugar de las maléficos botellitas de agua que anuncian tanto en la tele y que prometen ser la panacea para curar todos nuestros males del cuerpo y reducir la panza y lonja que tanto nos preocupa. Vaya propaganda mentirosa. A moverse para bajar de peso.

        • No aceptes las bolsitas de plástico para guardar tus chunches del super. Lleva tus bolsas o “sacas” del mercado, esas de tela, de tejidos plásticos de colores o de yute; si, esas que te hubiera dado pena llevar hace algunos años, pero que ahora son lo más chic en países como Japón o Alemania, donde han prohibido el uso de las bolsitas, a menos que las pagues caras. En Nueva York se cotizan las mini bolsas del mercado, adornadas con lustrosos cromos de la virgencita y lentejuela, por varios cientos de dólares. Además de ser más santo, serás una persona de mundo.